noticias

“EL COACHING: DISCIPLINA PARA SER Y HACER”

Busquemos  maravillarnos con nosotros mismos.
Formémonos como coach o realicemos un proceso de coaching.

Hace unos años, comenzó a expandirse en el mundo una nueva disciplina, nacida entre diversas fuentes conocidas, algunas como ciencias y otras no, como las filosóficas, psicológicas, deportivas, etc.,  en busca de potenciar y desarrollar las capacidades personales y profesionales del ser humano. Desde ese entonces se le llamó COACHING, por antecedentes que tienen que ver con la raíz de la palabra “coach” y el trabajo que se realiza cuando se desarrolla un proceso de coaching.

Más allá del nombre, los inicios o fundamentos que se fueron generando para que surgiera el Coaching, lo interesante es lo que sucede con las personas que eligen acercarse a esta disciplina. Existen diferentes factores; para algunos laborales o profesionales, para otros personales, pero en todos los casos, los testimonios que entregan los individuos son de una trasformación, de un antes y un después en sus vidas. Y esto creo que es lo rescatable bajo mi perspectiva, que cuando hablan de transformación, lo maravilloso es que en realidad es el descubrimiento de su propio Ser, y desde allí comienzan a percibirse y a percibir al mundo con un foco totalmente diferente y ese es el momento en que cambia su verdad.

Pero ¿qué es lo que hace que esta disciplina siga expandiéndose y enamorando cada vez a más personas, además de lo que he dicho?

Cuando alguien decide formarse como coach o realizar un proceso de coaching, por lo general no tiene muy en claro cuál será el trabajo que va a realizar. ¿Por qué pongo en conjunto a la persona que se forma como coach junto con la que realiza un proceso (coachee)? Porque los dos pasarán por la misma situación, uno desde la formación y el otro desde el proceso en sí, pero el trabajo es el mismo. La persona que se forma, mientras se entrena y luego cuando trabaja y el coachee (persona que realiza un proceso) se comprometen a realizar un trabajo de introspección, de poder observar sus paradigmas y creencias, los juicios que realizan hacia ellos y hacia otros y así tomar consciencia de cómo impacta todo esto en su propia vida y en las personas que lo rodean, y a partir allí asumir la responsabilidad, vista desde 2 perspectivas diferentes, la primera hacerse cargo de las acciones pasadas y el resultado que generaron; y la segunda, aprender a responder de una forma distinta  a la que estaba respondiendo a ciertas acciones o circunstancias hasta ese momento, buscando resultados más efectivos realizando así un crecimiento o desarrollo de su SER.

Ya adentrándonos en el trabajo en sí, tenemos que saber que existen diferentes escuelas, metodologías o corrientes para realizar coaching, pero todas ellas, sin excepción, tienen el mismo objetivo, el desarrollo del potencial humano a través de la toma de consciencia de los individuos. Y es desde aquí que cuando un Coach es Profesional, sea de la corriente que sea, realiza su trabajo desde la perspectiva del DAR o del servicio, o sea, brindarse a la persona o coachee que viene en la búsqueda de alguna solución por alguna situación que no ha podido resolver solo hasta ese momento. Es aquí cuando comienza el proceso y el trabajo, en que el coach es meramente un facilitador entrenado, que, a través de preguntas, a veces más poderosas que otras, o de diferentes herramientas o técnicas aprendidas con total responsabilidad y certificadas por Coach con más experiencia, comienza a darse la toma de consciencia y allí la trasformación.

Un proceso de coaching es algo que se busca, que se pide, no se puede estar coacheando a la gente en todos lados y a cada momento, es agorador para el coach y para los que están a su alrededor. Por ello cuando el proceso es buscado, es tan potente, porque comienzas a descubrir lo que posees en tu interior y la mayoría de las veces comienzas a develar lo que tienes para darte a ti y para dar a otros, lo que te fortalece y potencia, al punto que, si creyeras que algo de alguna manera faltara para lograr tus objetivos, sin duda lo encuentras de la forma más sencilla y clara, de un modo que no te hubieras imaginado nunca.

El coaching no es una terapia de ningún tipo, es una disciplina que se centra en ver la potencialidad de la persona y desde allí arranca hacia adelante. Apunta directamente a la creación de consciencia, a la asunción de la responsabilidad y nos lleva a la acción. Muchas veces hay que conocer un poco de la historia del coachee para poder entender ciertas conductas, pero el foco no se centra en su historia, sino en el aquí y el ahora de la persona y los logros que quiere alcanzar.

Es por todo esto que te propongo conozcas esta disciplina apasionante y si es lo que estás buscando acércate a formarte o a realizar un proceso de coaching, te aseguro que no te vas a arrepentir.

Silvana Soncini