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La vida es una obra de teatro

Nuestras máscaras

En estos días he estado pensando que la vida es eso: una obra de teatro.

No sé por qué de repente se me han presentado conversaciones en mis sesiones de coaching que tienen que ver con las máscaras que nos ponemos según sea la circunstancia de la vida.

Y al cierre del cursado intensivo de la cohorte 12 del CPI, una de las participantes – actriz profesional – preparó una obra muy divertida en honor a los facilitadores. Fue un momento de mucha alegría…y me dejó pensando. Ella se puso un atuendo muy gracioso representando una terapeuta que entrevistaba a cada uno de nosotros, los facilitadores. Y me reí mucho! Mientras estaba allí, en medio de la escena con ella, imaginaba estar representando un papel en una obra de teatro, de hecho eso era lo que era, pero a la vez, era yo misma, haciendo de yo. Me quedé pensando, ¿cuál era yo?

Y me acordé del origen etimológico de la palabra persona. Proviene del latín “personare” que quiere decir “sonar a través de” y del griego “proposon” que significa máscara.

¿En qué momento somos nosotros?

También me acordé que en Coaching siempre se habla de la diferencia entre ser “víctima” o “protagonista”. Pero…¡si siempre estamos siendo protagonistas de nuestra propia obra de teatro, o sea de nuestra vida! O quizás, sólo cuando somos conscientes de ello es cuando nos convertimos en protagonistas. Esto querría decir que, en caso de estar inconscientes, estaríamos sentados como “expectadores”, observado cómo pasa la vida sin que nosotros tengamos ninguna participación en ella. Y otros serían los protagonistas de nuestra vida. ¡Qué loco!

A ver, ¿qué es esto? Me quedo sentada y veo cómo el libreto de mi propia vida lo escriben – y representan – otras personas…o me paro y escribo yo mi propio libreto. Pero… ¿qué quiero que sienta ese personaje? ¿cómo quiero que actúe? ¿qué mascara le voy a poner? ¿Con qué actores de reparto o con quiénes voy a co-protagonizar esa obra? ¿Qué voy a decir? ¿Cuál va a ser el final de la obra? Cando termine, ¿qué quiero que digan mis expectadores? Que fue aburrida, que fue divertida, que hubo muchos personajes, o uno solo, que no la iría a ver de vuelta, que la recomendaría a otros y que no dejen de verla, que sintió muchas emociones fuertes, que fue un drama, que se tuvieron que levantar e irse porque era un plomo, que la irían a ver de vuelta, una y cien veces, que nunca la olvidarían, que impactó la versatilidad del personaje principal, que no se entendía qué es lo que quería conseguir, que los personajes hablaban sin escucharse lo que decía cada uno, que fue impresionante la forma en que improvisaban a cada momento el rumbo a seguir…

Me doy cuenta que son infinitas las posibilidades. Y la única que puedo escribir ese libreto de inicio a fin e imaginar el desenlace soy yo. Que no hay nadie que pueda ocupar mi lugar, que está bueno que la obra sea divertida, que tenga muchos personajes, que al final celebren todos juntos el haber creado una obra maravillosa y terminen todos bailando, celebrando por el éxito de la obra, que hayan muchas emociones, que quede una enseñanza para los expectadores…como esas obras inolvidables que trascienden los tiempos…

¡Me encanta cada día darme cuenta que soy yo quien escribe el guión de mi propio personaje en la gran obra de teatro que es mi vida!

 

Julieta Casnati