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¿Qué es la presencia consciente?

En estos días, un amigo me pasó un link de un video de Eckhart Tolle (1), donde el entrevistado habla de “presencia”, de estar presente. 

Cuando tenía 17 años escuché hablar por primera vez del “momento presente” y de los beneficios de vivirlo, de estar en él con todo mi ser. Esto fue dentro del ambiente de la Iglesia Católica, me gustó la idea de  experimentar un Dios “cercano”. La idea básica que me quedó en aquel momento fue que en la medida en que yo estuviera con mis cinco sentidos en el momento presente, aún si estuviese trabajando con las manos, con el pensamiento o charlando con una persona, me permitiría estar en contacto con Dios, y con ello en disposición de amar, mandamiento básico que está presente desde los principios de la cultura judeo-cristiana. Escribo y comparto esta parte de mi historia personal porque conduce a lo que sigue, y me permito aclarar al lector que no profundizaré en lo religioso sino que buscaré  explorar una experiencia que parece ser común a los seres humanos de distintas latitudes, épocas y culturas.

Durante los años siguientes la práctica de vivir el momento presente pasó por valles y montañas, pero en los momentos de “éxito” la palabra que resume la sensación de esa experiencia es la de paz. Esta sensación es independiente de la acción del momento, incluye un mínimo gasto de energía y mucho rendimiento en la acción… Más adelante me asombré al descubrir que a esta experiencia se le llamaba “la Zona” en deporte y “Flujo” en psicología, lo que me llevó a encontrar los primeros datos de una experiencia común en muchas personas.

Intento enfocarme, mientras escribo, en la experiencia para que luego el lector pueda ponerle “sus” palabras, para describir dicha experiencia, sea presencia, momento presente, zona, flujo o aquella que mejor la explique. La idea es caminar hacia un equilibrio personal y en las relaciones aprehender de lo que muchas personas viven diariamente y buscar hacerlo de manera consciente, o lo que es lo mismo, observar lo que nos pasa en el ahora.

En el día a día, muchas veces no advertimos la capacidad de auto-observarnos. Pensamos permanentemente y creemos que eso que pensamos es lo que somos; surgen emociones y se disuelven, estamos en un “mal día”…o «de buenas»… todos tenemos esa capacidad de observar que hacemos y mejorarlo pero no siempre lo hacemos.

Desde distintas comprensiones del ser humano y sus comportamientos, diversos autores coinciden en la idea de que ahorramos gran cantidad de energía pasando a “piloto automático” lo que aprendemos, pero vivir tan “automatizados” no nos permite experimentar de manera novedosa eso que está ocurriendo justamente ahora. Esa  solución que funcionó bien y que dio resultado en muchas ocasiones, no se puede generalizar y utilizarla en todo momento. Sabemos que funciona por la simple sensación de estar bien y sabemos que no funciona por la simple sensación de no estar a gusto. También tendemos a suponer que eso que pasa esta fuera de nosotros o lo que es lo mismo a no sentirnos parte de lo que ocurre.

En otras palabras, nos hace bien estar conscientes de lo que hacemos, pero  también de estar conscientes de lo que pensamos…y ¡de lo que sentimos!  Esto es estar presentes ahora, en este momento.

Nos encontramos con un amigo, con varios amigos, con nuestra persona amada o en familia, y se da la posibilidad de compartir eso que sentimos en el alma, o lo que el “otro” siente en el alma, agudizamos la escucha, nos perdemos en esa inmensidad… ¿Cuánto tiempo paso? No lo sabemos, solo “estábamos allí”.¿Cómo nos sentimos? Energizados, pegados a la silla sin poder levantarnos. Estas experiencias son un “estar presente compartido”



Entonces, todo muy lindo, pero cuando perdemos esa Presencia empezamos a no pasarla tan bien. Eso que pasa “no tendría” que estar pasando y alguna emoción nos asalta. Lo más común es que muchos pensamientos e ideas surjan como un torbellino para justificar lo que “tendría” que ocurrir, o eso que aquella persona “tendría” que hacer y no hace.

¿Cómo sé/sabemos que eso no “tendría” que estar pasando? Porque alguna experiencia pasada que funcionó me “dicta” como tendría que ser la presente. Sin embargo, ese estado de “ensueño” y convencimiento que viene del pasado nos impide vivir el presente, donde vivir se puede tomar como sinónimo de dejarse sorprender por lo que ocurre, por lo que está ocurriendo ahora, observarlo sin razonamientos previos para dejar que  nos transmita el mensaje que trae. Cuando logramos estar abiertos a la experiencia, siempre distinta y que cada momento propone, podemos decodificar el mensaje y tomar de él la novedad que nos trae.

Bien. ¿Cómo lograr estar Presentes?

“El Tao que puede nombrarse no es el Tao verdadero…” dice el Tao te King, el libro de sabiduría Chino. Como ven, nos movimos unos “poquitos” kilómetros y retrocedimos en el tiempo unos miles de años, pero algo ya sabía el hombre de aquellos lugares y tiempos.

El “Tao” puede traducirse como “camino” u “origen”. Lo que he podido interpretar hasta ahora es que no se puede explicar con palabras (finitas) aquello que es origen (infinito). Las palabras sirven para indicar o señalar que ese “origen” existe pero no pueden definirlo completamente. No podremos “apropiarnos” del origen con palabras, tal vez eso quiere expresar este otro proverbio:  “…el dedo que señala la Luna no es la Luna”.

Puedo proponer, y no soy el primero, que hay una “dimensión” de la realidad que se manifiesta en el presente, que desde hace miles de años personas de distintas latitudes parecen haber accedido a “ella” y que es una posibilidad abierta a todos, más allá de que a veces aparece incomprensible a la razón.

Sin embargo se puede leer mucho sobre esto en Juan de la Cruz,Teresa de Ávila, Lao Tzu, Confucio, Kabir, Rumi. Ellos explican de su acceso a esta dimensión a través de la oración, la meditación, la contemplación, el yoga, el Tai Chi  y en estas épocas encontramos  la práctica  del Mindfulnees, que propone una integración de éstas prácticas de estar presente en el ahora. También encontramos las “practicas meditativas” con la ciencia. A esta parte de la ciencia se la conoce como neurociencias meditativas y busca dar respuesta a  la enorme necesidad de claridad y  de serenidad de forma que podamos recuperar la confianza que todos tenemos para adaptarnos a un mundo que aparece como tan convulsionado y complejo.

Prefiero entonces,  no abundar más palabras que, si bien sirven para acercarnos a una explicación racional del vivir “el momento presente” no desarrollan toda la profundidad del tema. Sí dejo acá mi invitación a experimentar estas prácticas  que, no solo llevan a una expansión de la conciencia (es decir, a ver más y con mayor profundidad), sino que también nos ayudan a descubrir quiénes somos en realidad y qué es aquello que constituye nuestra verdadera identidad. A nosotros en CPI no gusta llamar Identidad,con la “I” en mayúsculas para significar que hay “algo más”. Podemos señalar ese “algo más”,  como podemos “señalar la Luna”, sin embargo solo el experimentar y el compartir con otros eso que vivimos, nos dará la verdadera dimensión de lo que significa estar Presentes.

                                                                                                 

  1. https://www.youtube.com/watch?v=e3klobOZyiA

     

César Cucchi